En lo que respecta al ácido hialurónico, las direcciones de investigación que merecen la atención de todos en el futuro incluyen principalmente las cuatro siguientes:
(1) El primero es permitir que el ácido hialurónico, un polisacárido de peso molecular 40.000, entre en las células. Esto no está reconocido por el conocimiento tradicional original. Según la creencia popular, es imposible. Sin embargo, se ha demostrado experimentalmente que el polisacárido ácido hialurónico, con un peso molecular de 40.000, puede penetrar en las células, lo que significa que su función y su función fuera de la célula o en la superficie de la piel son completamente diferentes. Con base en esto, podemos estudiar sus efectos protectores sobre las células, incluyendo la antioxidante, la eliminación de radicales libres, la prolongación de la actividad y el antienvejecimiento.
(2) La segunda dirección es el papel del ácido hialurónico en la prevención de la división de las células tumorales y la metástasis. Un experimento con animales en Estados Unidos reveló que la razón por la que algunos animales no desarrollan cáncer no se debe a la ausencia de células tumorales, sino a la alta concentración de ácido hialurónico alrededor de estas, así como a su elevado peso molecular. ¿Se debe a que el alto peso molecular y la estructura reticular del ácido hialurónico bloquean las células tumorales, impidiendo su movilidad y coexistencia, sin que se forme cáncer? Con la disminución de la capacidad metabólica del cuerpo humano, la capacidad de síntesis de ácido hialurónico también se deteriora. En comparación con las personas de 60 y 20 años, esta capacidad se reduce a una cuarta parte. En este momento, el peso molecular y el contenido de ácido hialurónico disminuyen. ¿Se debe a que, cuando la capacidad de síntesis del ácido hialurónico es alta, las células tumorales bloqueadas no se propagan fácilmente, y una vez que el ácido hialurónico no puede bloquearlas, se diferencia y metastatiza, formando así cáncer? Por supuesto, estas inferencias aún necesitan ser verificadas más a fondo mediante la práctica de la investigación científica.
(3) La tercera dirección de investigación son los medicamentos o vacunas contra el cáncer. Todas las vacunas contra el cáncer requieren un sistema de guía basado en moléculas pequeñas, y el polisacárido es un buen sistema de guía, no solo el ácido hialurónico; también puede haber otros polisacáridos. Cuando este fármaco o vacuna contra el cáncer se conecta a un sistema de guía, se centrará en las células tumorales de forma específica. Si logra penetrar la membrana celular, los fármacos contra el cáncer pueden dirigirse a ellas. El uso del ácido hialurónico como sistema de guía para la elaboración de fármacos o vacunas contra el cáncer es una excelente opción.